25 noviembre 2016

Día Mundial contra la Violencia de Género

Y vuelve a ser 25 de noviembre y, lamentablemente, tenemos que volver a pedir a gritos que pare ya la violencia de género.
Es preocupante la cantidad de casos de violación en grupo que van apareciendo en los medios, la cantidad de muertas por sus parejas a pesar de tantas medidas que, afortunadamente, se van tomando ya en muchos países.
En fin, que sigue siendo inexcusable decir: ¡Basta ya!
Pero me vais a permitir que en vez de hablar de esa violencia tan evidente y tan terrible hable de otro tipo de violencia de género. Otra violencia que está ahí, que no se ve, que muchas mujeres la padecen en la “sociedad evolucionada” y que no se atreven a denunciar, aún menos si cabe, que la otra, la física, la que se ve, la que deja moratones. Y no es que ésta no los deje, pero los deja en un sitio que no se ve, pero que a mi entender puede ser tan malo o peor: el alma. Me estoy refiriendo a la violencia psicológica.
Un tipo de maltrato es éste que a veces es tan sibilino que ni la propia víctima sabe que lo está padeciendo. Puede parecer terrible, pero así es. Me he encontrado con pacientes que ni siquiera eran conscientes de que estaban siendo maltratadas. Que entendían que ciertas palabras o conductas eran “perdonables” o simplemente “se lo habían buscado”.
Los celos, el menosprecio, las malas contestaciones, las burlas, las comparaciones en detrimento de la mujer,  es maltrato, es violencia psicológica.
Así que, amiga, no busques excusas. No está celoso porque te quiere, no te contesta con un insulto porque te pusiste pesada o tuvo un mal día, no te dice que no lleves esa ropa porque sabe lo que te conviene… no es tu dueño.
Tu dueña eres tú. Y a ti es a quien primero tienes que defender y querer. Así podrás querer a los demás en su justa medida.

¡Basta ya!

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